Lo primero la conclusión: Japón está en el quinto coño pino.

Mira que puedes pensar que está lejos…pues no. Aún más lejos.

Desde Roma 10,000 km exactos.

El día empezo el martes a las 3:00 de la mañana, a la 3:30 un taxi para el aeropuerto y a las 4 haciendo cola (que ya había gente) para facturar.

A las 6 despegamos y a las 8 ya había visto amanecer desde el avión.

El fallo vino aquí que desde las 8 hasta las 3 estuve en Roma esperando para coger el nuevo vuelo que tardaba sus 11 horas y ya tenía pinta de coñazo.

Películas, música, comida, bebida, juegos en el iPhone, en la pantalla de tu asiento…nada te hace pasar el tiempo rápido..el problema es que Japón está muy, muy lejos.

A las 2 de la mañana aterrizamos despues de ver amanecer de nuevo en las mismas 24 horas pero aun quedaba mucho.

Lo primero pasar los controles, luego activar el Rail Pass (abono que te permite coger  todos los trenes durante una semana de manera muy económica) y lueg ocoger el tren para llegar al centro de Tokyo.

Coñazo al cuadrado.

Llegas al centro y te coges el metro para llegar hasta tu hotel….y entrando en el hall del hotel (que está e la planta 25) paré el cronómetro.

Exactamente 27 horas desde que salí de Madrid por la puerta de mi casa hasta que entré en la del hotel.

Como aquí eran las 11 o 12 de la mañana…aunque para mi eran las 5 de la madrugada nos fuimos por hay de paseo y esto es increible.

YA contaré lo que estoy viendo que ahora es la 1 de allí y aun no he dormido…vamos, que llevo 34 horas despierto y ya no puedo más.

Así que…hasta mañana!

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