El viernes 13 de noviembre de 2009 y dentro de la excepcional programación del Festival de Jazz de Madrid, tuve ocasión de asistir al concierto de Madeleine Peyroux en Madrid, en el Circo Price.

Madeleine Peyroux nació en Georgia en el año 1973, tiene una voz muy solvente y muy agradable recordando en muchas canciones de sus discos a Billie Holliday. Sin embargo en directo no es tan parecida y tiene un estilo propio. Domina el inglés y el francés y canta en ambos sin problemas, de hecho, creo que el francés le encaja muy bien en las canciones de borrachera.

Es capaz de cantar jazz, blues, cabaret… ella decía que nos iba a cantar canciones de borrachera y de amor en un español que no arrancaba pero que, y con una audiencia que estábamos volcados con ella, se le ayudaba e impulsaba para que nos comunicara sus sentimientos lo mejor que pudiera. Creo que ella era consciente de nuestra receptividad y se volcó en el concierto.

La banda es lo que me dejó un poco frío, me encantan estos conciertos por la fuerza y el poderío que tienen los músicos y en este concierto creo que no llegaron a actuar como banda de jazz y se quedaron en meros comparsas de Madeleine.

La banda era, (he copiado los músicos que actuaron en Zaragoza y que espero que fueran los mismos que los de Madrid, sino, por favor, indicadlo) el batería Darren Beckett, el pianista, teclista y organista Gary Versace, el bajista Barak Mori y el guitarrista Pat Bergeson.

Mi impresión con la banda, de la que destaco al teclista especialmente cuando se agarraba al órgano Hammond, fue que no era la habitual y que no tenían muchas ganas de convertirse en un concierto de una banda sino que debía ser el concierto de Madeleine. Mi sensación es que es un error y Madeleine necesita una banda que la arrope y que le llene los tiempos en los que no canta porque no domina el escenario, no se impone con fuerza y se diluye en los solos de los músicos y en los diálogos musicales que puedan hacer ellos. No domina Madeleine más instrumento que su voz y para llenar un directo con la voz tienes que, o tener muchas tablas o ser Frank Sinatra.

Hubo un momento de poderío, que fue cuando, tras la oportuna reconversión de los músicos: el órgano en piano/flauta, la guitarra en mandolina, el bajo en bajo y la batería en caja, rodearon a Madeleine y como si estuvieran en una taberna cantaron un par de canciones. Ahí se pudo ver que eran capaces de hacer cualquier cosa. Una pena que no se prodigaran más.

No voy a enumerar las canciones que cantó porque no domino el repertorio ni el suyo ni el de jazz ni el del concierto pero tuvo muy buenos momentos. Desde luego fue un gran concierto y lo disfruté.

Me sirvió para desconectar un rato de tanto twitter, blog, Internet y demás gadget que nos tienen a todos conectados de forma permanente.

Foto | Wikipedia

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