Esta mañana de domingo me he dado un paseo por el Reina Sofía, en la zona de la ampliación, vivo muy cerca y siempre que puedo me acerco a disfrutar del edificio, aunque cada vez pienso que no es un edificio sino un conjunto de espacios para disfrutar. Quería ver las exposiciones temporales, las últimas fueron muy agradables: Edward Steichen y Máquinas y Almas.
Mi sorpresa ha sido que no había ninguna exposición temporal, tiene valor que un Museo tan relevante y con tanta afluencia no tenga nada que exponer, pero me han dejado subir a la terraza.
La terraza tiene algo de mágica, además de las vistas a Madrid, se ve el Círculo de Bellas Artes, omnipresente, San Cayetano, San Andrés, San Francisco el Grande, San Isidro y La Almudena, hacia el norte, hacia el Sur se aprecian otros detalles, lo más espectacular es la altura, los materiales que te rodean, los reflejos y los salientes desestructurados, por eso digo que no es un edificio.
También se ven algunos despachos y oficinas repletas de papeles y aparente burocracia que escapa de mi capacidad para entender por qué la burocracia necesita tanto espacio como una sala de exposiciones.
El gran Jean Nouvel se salió construyendo pero tengo la sensación de que no sabemos sacarle todo el partido al mágico espacio creado.
Para finalizar, indicar que muchos de los espacios de la Ampliación y del Museo en general, se pueden alquilar.
Aprovecho para seguir diciendo lo que decía y que sigue vigente…

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