El sector de la alimentación sufrió una cierta convulsión a finales del siglo XX favoreciendo que unas pocas marcas gestionasen la alimentación de muchos. Especialmente en las grandes ciudades como Madrid. Los Carrefour, Alcampo, Hipercor, Mercadona y Caprabo/Eroki, entre otros elegidos, deben copar la distribución de nuestras despensas.
Fórmulas importadas de Europa y Estados Unidos que han impactado muy fuerte en España haciendo que nuestras costumbres de compras cambien abandonando los mercados, las tiendas de barrio y favoreciendo la implantación de especialistas, es genial la adaptación del Mercado de la Paz en Madrid, para competir con los generalistas anteriores. Los chinos han ampliado su fórmula de todo a cien y a golpe de talonario han comprado infinidad de locales en los que distribuyen mucha alimentación de calidad y otras utilidades con horarios infernales que hace imposible la competición en cien metros a la redonda.
Fiel a su capacidad camaleónica y con su capacidad de adaptación intacta, El Corte Inglés le dio otra vuelta de tuerca a la tienda de barrio introduciendo la fórmula Opencor en la que prima el horario: de 8:00 a 2:00 los 365 dÃas del año. ¿Quién puede competir con eso?
Estos comercios son lugares de trabajo para el colectivo inmigrante que a cambio de unos turnos salvajes disfruta de un trabajo remunerado y seguro siempre que el consumo aguante y aguantará porque si algo tiene el Opencor es la facilidad de atraer al cliente con una serie de trucos muy sencillos. Por ejemplo, si quieres el pan tienes que recorrerte toda la tienda, algo seguro que te llama la atención y por ir a comprar el pan algo más te vas a llevar, el mostrador de pago tiene infinidad de chucherÃas irresistibles que hacen que mientras esperas a pagar te decidas por algo (el Carrefour esto lo tiene más descuidado desde mi punto de vista), la rotación de la mercancÃa no perecedera es mensual, de repente donde estaba el vino ahora está el café, donde estaban los snacks ahora están los productos de bebé, la calidad de la fruta es equiparable a la de El Corte Inglés (el % de sobreprecio se aplica sin ningún pudor), adaptan el hall o vestÃbulo a las necesidades del mercado, es Navidad todos los productos giran en torno a la Navidad, es Carnaval todo está lleno de disfraces, es San ValentÃn, todo lleno de corazones y bombones, responden a la tecnologÃa: juegos de la wii, de la Play, de la Xbox.
En fin, que me parece que en las grandes ciudades el sector de la alimentación ha evolucionado de tal forma que ha impactado directamente en nuestras costumbres y formas de comprar.
(Nota: siento que la única referencia del artÃculo sea propia. Todo sea por el ego)
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