Josh Waitzkin es un personaje real. Así lo puedes ver en el enlace que acompaña al nombre.

En el año 1993, Steven Zallian, dirigió una película ambientada en la búsqueda de Bobby Fischer durante la infancia de este muchacho. En la realidad, y según parece, no lo ha terminado de encontrar todavía. Eso quizá haga reflexionar sobre Bobby Fischer como uno de los más grandes jugadores, genios y talentos del ajedrez reciente.

La película es muy emocionante, muestra cómo se acerca un niño a la competición, a la vida, a sus expectativas, a sus deseos unas veces solo, la mayoría con sus padres y en otras ocasiones con dos maestros, el profesional-metódico-sabio curtido en campeonatos y en formar a críos y el callejero-pendenciero-charlatán experto en jugar en el parque, en partidas rápidas de dos minutos de duración por unas monedas con las que dar salida a sus vicios.
El momento cumbre de la película es la partida final entre Josh y su infante contrincante, siempre imbatido, siempre superior y en definitiva, la bestia negra a la que ha mitificado Josh.

La partida se desarrolla con un error de cálculo de Josh que se corresponde con la actitud veloz y de escaso análisis aprendida del maestro callejero (pierde la Reina), más tarde se produce una recuperación perdiendo su rival también la Reina, continúa con un movimiento aparentemente inofensivo del rival de Josh que origina en la escena la inclusión de la sabiduría aprendida con el maestro profesional.

En este momento entra en juego la capacidad mental de identificar todas las combinaciones de continuación de la jugada teniendo en cuenta, por supuesto, la opción ganadora. Es aquí cuando Josh demuestra que es humano al ofrecer tablas a su rival después de haber exprimido sus sesos para saber que la partida es suya.

La bestia negra tiene una característica inherente al que nunca pierde, el orgullo, y eso le hace rechazar las tablas de Josh.

Lo que sigue de la partida es un enfrentamiento mágico y de western, movimientos rápidos y vigorosos de las piezas, golpeo de las fichas en el tablero, golpes al reloj, eliminación sucesiva de piezas, levantarse de la silla, asomarse al tablero, miradas desafiantes, ambiente de luz, música creciendo y llegar al desarrollo final: una diagonal de Reinas recién coronadas en los extremos, con el Rey en el centro del tablero entre las Reinas. Mueve Josh.

Es una película muy bonita, emocionante, diferente y mágica.

Su director también lo es, su curriculum es impresionante, te lo encuentras como guionista en American Gangster… ¿estará de huelga?

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