Uno de los últimos lugares en los que he estado es en el Balneario de las Termas Pallarés, es un auténtico balneario de época situado en Zaragoza, en la localidad de Alhama de Aragón muy próximo al Monasterio de Piedra. Cuando digo época me refiero a los inicios del siglo XX, a mi me recuerda a la época del Titanic. Esos vestidos vaporosos, esos complementos brillantes, esos colores pastel…

Obviamente es un lugar para relajarse y dejarse cubrir por el agua y sus propiedades. Además tiene un magnífico servicio de restauración que te permite rellenar los huecos del estómago.

Por lo que quiero destacar este entorno privilegiado es por el lago termal de que disfruta el Balneario. Es un auténtico lago del que mana agua sin descanso a una temperatura suficiente para asegurar que te puedes bañar, ¡al aire libre en cualquier momento del año!. En el lago viven peces, plantas y en general lo que vive habitualmente en el agua, pero ello no impide que te puedas echar unas brazadas y de que disfrutes con los más pequeños. Este lago para mi no tiene precio. Te recomiendo te lleves unas gafas de agua para aprovechar al máximo.
Creo que el hecho de que Alhama se llame Alhama tiene su origen en los árabes, de cuya inteligencia para descubrir estas oportunidades de negocio nadie duda. Me parece que ellos descubrieron este entorno en la península y de la misma forma que lo aplicaron en Granada, por ejemplo, aquí construyeron infraestructura que luego se mantuvo para salud y en el momento actual para un ocio muy, muy organizado.
Creo que no descubro nada si comento que el concepto de balneario actual es tratado como lujo y terapia saludable y no como lo que hacían nuestros abuelos. Es increíble cómo sobre el mismo concepto se genera un negocio increíble.

No tuve oportunidad de probarlo pero la proximidad al Monasterio de Piedra es garantía de entretenimiento. El pueblo de Alhama también merece una visita para pasear por sus calles.

A Termas Pallarés le doy un nueve muy alto.

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